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La oportunidad de ser sobresaliente.

El día 30 de agosto, nos fuimos de excursión a Segovia  y estuvimos en La Granja, Visitamos el Alcazar…

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os dejamos una foto de María O asomada por una ventana del Alcázar de Segovia

Queremos poneros, más vale tarde que nunca…, algunas de las fotos de los planes de este verano.

Aprovechando que muchas “Chicas CET” estaban por Madrid… hicimos numerosas salidas!!! sobretodo…  refrescantes!!!

Helado en Burger Pincho en los 100 Montaditos IMG-20130813-WA0008 2013-09-11 22.13.08

¡¿Cómo?! ¿Aún no tienes un sitio donde vivir en Madrid? ¿Necesitas una residencia económica y asequible? Si eres chica, ¡este es tu sitio! En el CET podrás trabajar y vivir, pagándote así la estancia en Madrid y poder estar un poco más cerca de lo que quieres estudiar, ¡Consigue tu sueño!

Plaza del Sol en Madrid

Plaza del Sol en Madrid

Con esfuerzo y trabajo todo puedes conseguirlo, en el CET sacarás la mejor parte de ti misma. Conocerás a gente de los distintos puntos de España, harás amigas para toda la vida, vivirás momentos únicos, beneficiándote de lo que tiene vivir en un CET. No solo harás currículum y adquirirás las actitudes que en un futuro te pedirán en tu trabajo como puntualidad, responsabilidad, etc. Sino que además recibirás sesiones formativas, cursos, y podrás ir de convivencia o hacer intercambio de CET en el extranjero en verano.

El verano pasado salió un grupo de chicas que fueron de campo de trabajo a Suecia, y el anterior fue a Finlandia, sin duda las oportunidades que te ofrece el CET son inmensas. ¡Ven y disfrútalas!

Malmo, la tercera ciudad más importante de Suecia

Malmo, la tercera ciudad más importante de Suecia donde estuvieron nuestras chicas

Este otro texto es el de la Misa de la JMJ 2013, en Rio de Janeiro.  Como siempre el Papa Francisco, lleno de vitalidad y de sabiduría gracias al Espíritu Santo, trae los mejores consejos que un padre puede dar a sus hijos. Merece la pena leerlo, ¡además son muy breves todos los discursos (en este caso homilía) del Santo Padre!

Queridos jóvenes

«Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Con estas palabras, Jesús se dirige a cada uno de ustedes diciendo: «Qué bonito ha sido participar en la Jornada Mundial de la Juventud, vivir la fe junto a jóvenes venidos de los cuatro ángulos de la tierra, pero ahora tú debes ir y transmitir esta experiencia a los demás».

Jesús te llama a ser discípulo en misión. A la luz de la palabra de Dios que hemos escuchado, ¿qué nos dice hoy el Señor? Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir.

1. Vayan. En estos días aquí en Río, han podido experimentar la belleza de encontrar a Jesús y de encontrarlo juntos, han sentido la alegría de la fe. Pero la experiencia de este encuentro no puede quedar encerrada en su vida o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de su comunidad. Sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde.

La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte, se transmite, para que todos conozcan, amen y profesen a Jesucristo, que es el Señor de la vida y de la historia (cf. Rm 10,9).

Pero ¡cuidado! Jesús no ha dicho: si quieren, si tienen tiempo, sino: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de la fe, anunciar el evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia, también a ti; es un mandato que no nace de la voluntad de dominio o de poder, sino de la fuerza del amor, del hecho que Jesús ha venido antes a nosotros y nos ha dado, no algo de sí, sino todo él, ha dado su vida para salvarnos y mostrarnos el amor y la misericordia de Dios.

Jesús no nos trata como a esclavos, sino como a hombres libres, amigos, hermanos; y no sólo nos envía, sino que nos acompaña, está siempre a nuestro lado en esta misión de amor.

 ¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente.

El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.

En particular, quisiera que este mandato de Cristo: «Vayan», resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos. Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de Cristo.

San Pablo dice: «¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!» (1 Co 9,16). Este continente ha recibido el anuncio del evangelio, que ha marcado su camino y ha dado mucho fruto. Ahora este anuncio se os ha confiado también a ustedes, para que resuene con renovada fuerza.

La Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que les caracteriza. Un gran apóstol de Brasil, el beato José de Anchieta, se marchó a misionar cuando tenía sólo diecinueve años. ¿Saben cuál es el mejor medio para evangelizar a los jóvenes? Otro joven. Éste es el camino que hay que recorrer.

2. Sin miedo. Puede que alguno piense: «No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?». Querido amigo, tu miedo no se diferencia mucho del de Jeremías, un joven como ustedes, cuando fue llamado por Dios para ser profeta.

Recién hemos escuchado sus palabras: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». También Dios dice a ustedes lo que dijo a Jeremías: «No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte» (Jr 1,6.8). Él está con nosotros.

«No tengan miedo». Cuando vamos a anunciar a Cristo, es él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido: «Yo estoy con ustedes todos los días» (Mt 28,20). Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, nunca les deja solos. Les acompaña siempre.

Además Jesús no ha dicho: «Ve», sino «Vayan»: somos enviados juntos. Queridos jóvenes, sientan la compañía de toda la Iglesia, y también la comunión de los santos, en esta misión. Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos. Jesús no ha llamado a los apóstoles a vivir aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad.

Quisiera dirigirme también a ustedes, queridos sacerdotes que concelebran conmigo en esta eucaristía: han venido para acompañar a sus jóvenes, y es bonito compartir esta experiencia de fe. Pero es una etapa en el camino. Sigan acompañándolos con generosidad y alegría, ayúdenlos a comprometerse activamente en la Iglesia; que nunca se sientan solos.

3. La última palabra: para servir. Al comienzo del salmo que hemos proclamado están estas palabras: «Canten al Señor un cántico nuevo» (95,1).

¿Cuál es este cántico nuevo? No son palabras, no es una melodía, sino que es el canto de su vida, es dejar que nuestra vida se identifique con la de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás. Es una vida de servicio.

San Pablo, en la lectura que hemos escuchado hace poco, decía: «Me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles» (1 Co 9,19). Para anunciar a Jesús, Pablo se ha hecho «esclavo de todos».

Evangelizar es dar testimonio en primera persona del amor de Dios, es superar nuestros egoísmos, es servir inclinándose a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.

Vayan, sin miedo, para servir. Siguiendo estas tres palabras experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe alegría. Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del evangelio.

En la primera lectura, cuando Dios envía al profeta Jeremías, le da el poder para «arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para reedificar y plantar» (Jr 1,10). También es así para ustedes. Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo. Jesucristo cuenta con ustedes. La Iglesia cuenta con ustedes.

El Papa cuenta con ustedes. Que María, Madre de Jesús y Madre nuestra, les acompañe siempre con su ternura: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Amén.

Aquí os dejamos más textos del Papa Francisco. Textos necesarios para comprender  y aplicar toda esta semana tan intensa que transcurrió en Brasil. ¡¡¡Una pasada!!! Este es el texto de despedida de la JMJ de Rio 2013.

Queridos amigos

En breves instantes dejaré su Patria para regresar a Roma. Marcho con el alma llena de recuerdos felices; y éstos –estoy seguro- se convertirán en oración. En este momento comienzo a sentir un inicio de nostalgia. Saudade de Brasil, este pueblo tan grande y de gran corazón; este pueblo tan amigable. Nostalgia de la sonrisa abierta y sincera que he visto en tantas personas, nostalgia del entusiasmo de los voluntarios. Nostalgia de la esperanza en los ojos de los jóvenes del Hospital San Francisco. Nostalgia de la fe y de la alegría en medio a la adversidad de los residentes en Varghina. Tengo la certeza de que Cristo vive y está realmente presente en el quehacer de innumerables jóvenes y de tantas personas con las que me he encontrado en esta semana inolvidable. Gracias por la acogida y la calidez de la amistad que me han demostrado. También de esto comienzo a sentir saudade.

Doy las gracias a la Señora Presidenta por haberse hecho intérprete de los sentimientos de todo el pueblo de Brasil hacia el Sucesor de Pedro. Agradezco cordialmente a mis hermanos Obispos y a sus numerosos colaboradores que hayan hecho de estos días una estupenda celebración de nuestra fecunda y gozosa fe en Jesucristo. Doy las gracias a todos los que han participado en las celebraciones de la eucaristía y en los demás actos, a quienes los han organizado, a cuantos han trabajo para difundirlos a través de los medios de comunicación. Doy gracias, en fin, a todas las personas que de un modo u otro han sabido responder a las exigencias de la acogida y organización de una inmensa multitud de jóvenes, y por último, pero no menos importante, a tantos que, muchas veces en silencio y con sencillez, han rezado para que esta Jornada Mundial de la Juventud fuese una verdadera experiencia de crecimiento en la fe. Que Dios recompense a todos, como sólo Él sabe hacer.

En este clima de agradecimiento y de saudade, pienso en los jóvenes, protagonistas de este gran encuentro: Dios los bendiga por este testimonio tan bello de participación viva, profunda y festiva en estos días. Muchos de ustedes han venido a esta peregrinación como discípulos; no tengo ninguna duda de que todos marchan como misioneros. Con su testimonio de alegría y de servicio, ustedes hacen florecer la civilización del amor.

Demuestran con la vida que vale la pena gastarse por grandes ideales, valorar la dignidad de cada ser humano, y apostar por Cristo y su Evangelio. A Él es a quien hemos venido a buscar en estos días, porque Él nos ha buscado antes, nos ha enardecido el corazón para proclamar la Buena Noticia, en las grandes ciudades y en las pequeños poblaciones, en el campo y en todos los lugares de este vasto mundo nuestro. Yo seguiré alimentando una esperanza inmensa en los jóvenes de Brasil y del mundo entero: por medio de ellos, Cristo está preparando una nueva primavera en todo el mundo. Yo he visto los primeros resultados de esta siembra, otros gozarán con la abundante cosecha.

Mi último pensamiento, mi última expresión de saudade, se dirige a Nuestra Señora de Aparecida. En aquel amado Santuario me he arrodillado para pedir por la humanidad entera y en particular por todos los brasileños. He pedido a María que refuerce en ustedes la fe cristiana, que forma parte del alma noble de Brasil, como de tantos otros países, tesoro de su cultura, voluntad y fuerza para construir una nueva humanidad en la concordia y en la solidaridad.

El Papa se va, les dice “hasta pronto”, un “pronto” ya muy nostálgico y les pide, por favor, que no se olviden de rezar por él. El Papa necesita la oración de todos ustedes. Un abrazo a todos. Que Dios les bendiga.

La JMJ ya nos está dejando los primeros momentos y las primeras palabras de nuestro Papa Francisco. Este es el texto del Santo Padre en la fiesta de acogida que se celebró en Brasil, el 25 de julio en Copacabana. Pero aún no ha terminado esta semana de la Jornada Mundial de la Juventud, seguro que nos dejará más imágenes entrañables y más palabras llenas de esperanza y sabiduría.

Papa

Queridos jóvenes,
buenas tardes.

Quiero primero darle las gracias por el testimonio de fe que ustedes están dando al mundo. Siempre oí decir que a los cariocas no les gusta el frío y la lluvia. Pero ustedes están mostrando que la fe de ustedes es más fuerte que el frío y la lluvia. ¡Enhorabuena! Ustedes son verdaderamente grandes héroes.

Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría. Recuerdo la primera Jornada Mundial de la Juventud a nivel internacional. Se celebró en 1987 en Argentina, en mi ciudad de Buenos Aires. Guardo vivas en la memoria estas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: “¡Tengo tanta esperanza en vosotros! Espero sobre todo que renovéis vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz redentora” .

Antes de continuar, quisiera recordar el trágico accidente en la Guyana francesa, que sufrieron los jóvenes que venían a esta Jornada, allí perdió la vida la joven Sophie Morinière, y otros jóvenes resultaron heridos.

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Los invito a hacer un instante de silencio y de oración a Dios, nuestro Padre, por Sophie, los heridos y sus familiares.

Este año, la Jornada vuelve, por segunda vez, a América Latina. Y ustedes, jóvenes, han respondido en gran número a la invitación de Benedicto XVI, que los ha convocado para celebrarla. A él se lo agradecemos de todo corazón. Y a él, que nos convocó hoy aquí, le enviamos un saludo y un fuerte aplauso. Ustedes saben que, antes de venir a Brasil, estuve charlando con él. Y le pedí que me acompañara en el viaje, con la oración. Y me dijo: los acompaño con la oración, y estaré junto al televisor. Así que ahora nos está viendo. Mi mirada se extiende sobre esta gran muchedumbre: ¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes. Distantes, a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí, juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos. Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia, en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho para estar con él, para ser sus amigos.

El tren de esta Jornada Mundial de la Juventud ha venido de lejos y ha atravesado la Nación brasileña siguiendo las etapas del proyecto “Bota fe – Poned fe”. Hoy ha llegado a Río de Janeiro. Desde el Corcovado, el Cristo Redentor nos abraza y nos bendice. Viendo este mar, la playa y a todos ustedes, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando: ¿Quieres ser mi discípulo? ¿Querés ser mi amigo? ¿Querés ser testigo del Evangelio? En el corazón del Año de la Fe, estas preguntas nos invitan a renovar nuestro compromiso cristiano. Sus familias y comunidades locales les han transmitido el gran don de la fe. Cristo ha crecido en ustedes. Hoy quiere venir aquí para confirmarlos en esta fe, la fe en Cristo vivo que habita en ustedes, pero he venido yo también para ser confirmado por el entusiasmo de la fe de ustedes. Ustedes saben que en la vida de un obispo hay tantos problemas que piden ser solucionados. Y con estos problemas y dificultades, la fe del obispo puede entristecerse, Qué feo es un obispo triste. Qué feo, que es. Para que mi fe no sea triste he venido aquí para contagiarme con el entusiasmo de ustedes.

Los saludo con cariño. A ustedes aquí presentes, venidos de los cinco continentes y, a través de ustedes, saludo a todos los jóvenes del mundo, en particular a aquellos que querían venir a Río de Janeiro, y no han podido. A los que nos siguen por medio de la radio, y la televisión e internet, a todos les digo: ¡Bienvenidos a esta fiesta de la fe! En diversas partes del mundo, muchos jóvenes están reunidos ahora para vivir juntos con nosotros este momento: sintámonos unidos unos a otros en la alegría, en la amistad, en la fe. Y tengan certeza de que mi corazón los abraza a todos con afecto universal. Porque lo más importante hoy es ésta reunión de ustedes y la reunión de todos los jóvenes que nos están siguiendo a través de los medios. ¡El Cristo Redentor, desde la cima del monte Corcovado, los acoge y los abraza en esta bellísima ciudad de Río!

Mi agradecimiento también se dirige a todas las autoridades nacionales, estatales y locales, y a cuantos han contribuido para hacer posible este momento único de celebración de la unidad, de la fe y de la fraternidad. Gracias a los Hermanos Obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas, a las personas consagradas y a los fieles laicos que acompañan a los jóvenes, desde diversas partes de nuestro planeta, en su peregrinación hacia Jesús. A todos y a cada uno, un abrazo afectuoso en Jesús y con Jesús.

¡Hermanos y amigos, bienvenidos a la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en esta maravillosa ciudad de Río de Janeiro!

Queremos mostrar todo nuestro apoyo desde aquí a los afectados por el accidente ferroviario de Galicia. Os mandamos ánimo y muchas más oraciones,en especial para los heridos y los familiares de los fallecidos.

Es gratificante ver como la sociedad se ha volcado desde el momento en el que se conoció la tragedia. Vecinos, voluntarios que han colapsado los centros sanitarios en los que se dona sangre, médicos que han vuelto de sus vacaciones para ayudar, hosteleros que han proporcionado habitaciones gratis para los familiares de los afectados…. Sin duda todo un ejemplo de generosidad. Y es que ¡Aún queda gente con valores que es solidaria!

El Papa Francisco ha pedido una oración por las víctimas del accidente de tren de Santiago de Compostela tras enterarse de la tragedia, desde Brasil durante la JMJ. Además ha animado “a vivir con fe este momento de dolor”. Os recordamos que esta noche será el Via Crucis en la Jornada Mundial de la Juventud.

Mucho ánimo y sabed que os apoyamos con nuestras oraciones #prayforSantiago

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Antes de empezar la recta final del curso nuestras chicas cogieron fuerzas viviendo la Semana Santa en Roma. Fue una experiencia increíble, y para aquellas personas que creen que no nos lo pasamos bien, ¡que pasen y vean!

Esto es lo que hicimos las del CET en las vacaciones de Semana Santa: ROMA

Las chicas CET de este año acudieron a Roma en este momento histórico para la Iglesia Católica, tras la renuncia de Benedicto XVI y el nuevo Papa Francisco. Un Papa que nos ha dejado en esta Semana Santa un sin fin de anécdotas.
Nuestras universitarias participaron en el UNIV y en el Congreso Internacional Incontro , que este año acogía como tema principal la preparación de las fiestas “La festividad”.El UNIV es un encuentro universitario que el ICU organiza desde 1968. Cada año, varios miles de estudiantes universitarios pasan la Semana Santa en Roma.
Con millones de experiencias en la mochila volvieron tras diez días donde no faltaron las risas, la buena compañía  y los buenos momentos para vivir bien esta Semana Santa. Una  de las épocas más importantes para los católicos.
Algunas tuvieron la suerte de estar dentro de la basílica de San Pedro en los oficios junto al Santo Padre.  Además acudieron a la tertulia con Mons. Javier Echevarría  en un ambiente muy familiar y cercano.
Una de las anécdotas más emocionantes fue cuando nuestra subdirectora de Fontana tuvo la oportunidad de entregarle una carta al Papa Francisco e intercambiar brevemente unas palabras.
La  Semana Santa en Roma nunca defrauda: conoces gente, disfrutas de Italia , aprendes y sigues formándote. Experiencia inolvidable que ya han vivido nuestras chicas  y que cada año es distinta. Ya la han vivido nuestras chicas cet de años anteriores y el resultado es siempre el mismo, cuando lanzas la moneda a la Fontana di  Trevi, vuelves a Roma.
fontana di trevi

¡Nuestras chicas Cet están en todas partes!

Varias participaron en el evento de la revista “Mundo Cristiano” como azafatas. El evento consistía en la celebración, nada más y nada menos, que… ¡de su cincuenta aniversario!

Se rodearon de una gente de lo más selecto y ellas, como peces en el agua. Donde hay educación y valores se nota un entorno cuidado y distinto a los demás. Compartieron momentos con alguno de los galardonados como Leopoldo Abadía, tal y como se ve en la foto.

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Nuestras residentes además de trabajar y estudiar, colaboran con causas grandes. Es un duda uno de los ejemplos de que nuestras chicas son mujeres inquietas con ganas de aprender y que llegarán muy lejos tal y como lo están demostrando.

Llevan a su ambiente valores como el trabajo, la responsabilidad, la constancia el esfuerzo, el sacrificio… ¡eso sí que es hacer las cosas bien! ¡¡¡TAMBIÉN EN VERANO!!! Y siempre con una sonrisa gigante en sus caras que refleja que esto, merezca la pena.

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recordamos algunos momentos del curso


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