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La oportunidad de ser sobresaliente.

Muchas veces, nuestra frustración con los estudios viene por que no sabemos estudiar. Nos faltan técnicas de estudio que nos ayuden a memorizar y razones los grandes tacos de apuntes que tenemos. Sin embargo, otras veces nos falta motivación a la hora de estudiar, porque nos sentamos con el morro torcido desde el primer minuto y, claro, así no cunde nada el tiempo. ¿De dónde podemos sacar motivación cuando no la hay por ningún lado?

 

Recordar el estrés del pasado

Seguro que a todos nos ha pasado que nos ha pillado el toro con un examen y nos ha tocado estudiar hasta las tantas de la madrugada, o levantarnos escandalosamente temprano para continuar repasando, o hemos visto que no nos daba tiempo y nos hemos agobiado, por no hablar de cuando te das cuenta de que te faltan apuntes el día anterior al examen. ¡Menudo estrés! ¡Qué mal se pasa! ¿Realmente alguien quiere pasar voluntariamente por este calvario? Apúntatelo y, cuando asome la pereza y pienses “bah, tengo tiempo de sobra”, recuérdalo con mucha fuerza. ¡No más agobios, por favor!

 

Perderte planes por tener que estudiar

Tener un planning de estudio es fundamental para que cunda bien el tiempo. Además, llevar una organización te permite que puedas hacer todos los planes que quieras, incluso en época de exámenes. ¿Por qué decimos esto? Porque si no lo haces te puedes perder cenas, salidas y cumpleaños por no haber sabido administrarte bien el tiempo. ¡Y cómo duele cuando el lunes todos tus amigos te cuentan todo lo que te has perdido por tener que quedarte estudiando! No es necesario que te pongan los dientes largos, porque podrías ir si te organizas bien.

 

Sistemas de recompensas

Sin que nadie se sienta ofendido, puedes motivarte con recompensas, igual que se hace con los perritos. Si te dan la patita, les das una galletita. Pues el concepto sería el mismo, pero aplicado a los estudios. Establece metas que puedas alcanzar pero que requieran de un esfuerzo por tu parte y vincúlalas a recompensas que te motiven, como puede ser meterte en tus perfiles de las redes sociales, parar para merendar o salir a dar una vuelta con tus amigos. Otra propuesta es la de establecer objetivos en conjunto, como estudiar telemáticamente con más gente. Pero, oye, sé honesto y solo obséquiate con las recompensas cuando realmente te las merezcas.